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Un grupo de haitianos observa a través de un portón del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe la llegada el viernes pasado del primer vuelo comercial despues del terremoto del 12 de enero, momento que dio comienzo a la solidaridad que mantienen los dominicanos.

20 Febrero 2010, 10:16 PM
Haití: gran desafío
a los dominicanos

La solidaridad debe extenderse al acompañamiento en la búsqueda de recursos para la reconstrucción pero también a la concreción de acuerdos bilaterales fundamentales

Escrito por: JUAN BOLÍVAR DÍAZ (juandolivardiaz@gmail.com)

La brillante y reconocida solidaridad de la sociedad dominicana con el pueblo haitiano tras el trágico terremoto de enero tiene que extenderse a la búsqueda de los enormes recursos que demanda la reconstrucción del devastado país como objetivo estratégico nacional pero dentro del marco de las Naciones Unidas.

La coyuntura es también propicia para dejar atrás los históricos desencuentros y propiciar los largamente aplazados acuerdos sobre asuntos migratorios, intercambio comercial, de seguridad fronteriza y en tantos otros ámbitos en los que la indisoluble hermandad insular obliga a los dos pueblos.

Objetivo estratégico

Tal como lo ha planteado el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, la reconstrucción de Haití es un objetivo estratégico nacional, razón por la cual el país tiene que contribuir a lograrla, buscando la más amplia participación internacional, sin la cual será imposible su financiamiento.

El gobierno dominicano ha mantenido la iniciativa tras una exitosa gestión de solidaridad desde el momento que se conoció la tragedia del 12 de enero, de la que ha sido parte casi toda la sociedad dominicana en sus más diversos estamentos. No podía ser de otro modo, dado que las dos naciones están atadas por la geografía, sin que ni siquiera los fenómenos telúricos pudieran separarlas, ya que las dos grandes fallas geológicas de la isla se extienden de oeste a este y ninguna de norte a sur.

Hubiese sido indigno de un pueblo noble, que los dominicanos no fueran los primeros que llegaran con todo lo que tenían a mano para dar su solidaridad frente a un drama escatológico que ha conllevado la pérdida de más de 200 mil vidas y que pasó tabla rasa a las infraestructuras del vecino dejando dos millones de personas sin vivienda, en lo que un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo considera el más destructivo de los fenómenos naturales de la era moderna, cuantificando el costo de la reconstrucción en 14 mil millones de dólares. El verdadero desafío a la solidaridad comienza ahora que la tragedia de Haití pierde preponderancia en el escenario internacional.

Nadie puede estar más interesado que los dominicanos en que no se abandone  al vecino a su suerte, porque sólo este país está indisolublemente atado a la tragedia y porque en la medida en que no se deje espacio a la esperanza los haitianos saldrán a buscarla expulsados como los pilotos de una nave en picada y su primera tabla de salvación no es el espacio extraterrestre ni el mar, sino el territorio vecino. Lo que ha invertido en la solidaridad inicial es ínfimo en relación a lo que podría tocar a la República Dominicana si no se produce un concierto de asistencia internacional proporcional a la devastación.

Urgente cooperación

Las circunstancias obligan más que nunca a transitar el camino de la plena cooperación para “construir un presente y preparar un futuro que sea ventajoso a los dos pueblos”, como expresaba la carta de los intelectuales haitianos. Ese objetivo hace tiempo que ha sido planteado por innumerables instituciones y personalidades dominicanas, de todos los sectores políticos, sociales, empresariales y religiosos, incluyendo relevantemente al Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y la Conferencia del Episcopado Dominicano en sendos documentos al respecto.

Probablemente la propuesta más integral para la cooperación bilateral es la contenida en el documento titulado “El Reto Haitiano en República Dominicana”, presentado el 4 de julio del 2008 por el CONEP, el cual reivindica la Comisión Bilateral y detalla diez aspectos básicos para la cooperación entre los dos países. “Con la esperanza de que simples desacuerdos y posiciones encontradas en el presente dejen de avivar los fuegos de la animosidad y de la exclusión. Las diferencias están llamadas a sustentar por fin el respeto mutuo y la colaboración de todos aquellos que viven y que ayudan a institucionalizar cada día más nuestro régimen democrático”.

Los diez aspectos señalados en el documento del empresariado son los referentes a la nacionalidad dominicana, el racismo en el país, la Ley General de Migración 285-04 (cuyo reglamento no se acaba de aprobar seis años después), la documentación civil,  repatriaciones y deportaciones, frontera, comercio, mercado y derechos laborales, medio ambiente y cultura.

No faltan quienes consideran que la coyuntura no es propicia para debatir  temas conflictivos, pero existe el temor de que la trágica situación que viven millones de haitianos dispare su migración hacia su salida más fácil, lo que obligaría a la adopción de disposiciones que podrían disipar el ambiente de reencuentro decretado por el terrible sismo. Podría ser preferible afrontar bilateralmente la contingencia, en el amplio espíritu de colaboración ahora existente.

Sin duda la debilidad actual del Estado haitiano, cuya gobernabilidad tendrá que abordarse dentro de pocos meses, hace más difícil la negociación bilateral. Hasta entre  dominicanos muy racionales se expresan dudas sobre la capacidad institucional del vecino, pero no habrá ninguna solución en Haití,  ni siquiera una restauración parcial, que no tenga como protagonista fundamental al pueblo haitiano, con todas sus debilidades y fortalezas.  

Los protagonistas

El drama haitiano es mayor en cuanto el sismo se llevó también una considerable proporción de sus más capacitados recursos humanos, dejando casi inviable una nación que ya se consideraba fallida por su precariedad institucional, pobreza extrema y disolución, al extremo de que medio centenar de partidos y grupos se aprestaban a concurrir a los comicios parlamentarios que estaban programados para febrero y que ahora están en un limbo, al igual que los presidenciales que deberían celebrarse en noviembre próximo.

Tal como advirtió el presidente de Francia al visitar esta semana a Puerto Príncipe es al pueblo haitiano al que corresponder ser artífice de su recuperación. Lo dijo también el canciller de Brasil, como lo han manifestado cientistas sociales. Pero además ni los Estados Unidos ni ningún otro país, por más poderoso que sea, se va a echar sobre sus exclusivos hombros la responsabilidad de dar viabilidad a la nación haitiana.

En la perspectiva coyuntural internacional no se prevé ningún escenario mejor que  las Naciones Unidas para asumir la responsabilidad de la reconstrucción de Haití, por lo que es un acierto que al efecto se haya fijado para el 31 de marzo en su sede central de Nueva York  una reunión cumbre internacional. En ella deben concentrarse todos los esfuerzos dejando de lado cualquier intento de excesivo protagonismo, como sería la insistencia en celebrar otra cumbre mayor en Santo Domingo en junio próximo. Debe ser suficiente el encuentro preparatorio programado aquí para el 17 y 18 de marzo.

La Comisión Bilateral

Por el momento es un gran acierto la constitución de misiones técnicas de los gobiernos de Haití y República Dominicana para el diseño de un “Plan de Acción para Refundar Puerto Príncipe”, como anunciaron el día 13 el presidente Leonel Fernández y el primer ministro haitiano Jean Max Bellerive en una primera reunión efectuada en Santo Domingo.  

La coyuntura parece más que propicia para dejar reactivada y hacer operativa la Comisión Mixta Bilateral Domínico-Haitiana creada en 1996, pero dejada en inanición después de unos pocos acuerdos no implementados. El 22 de mayo próximo se cumplen tres años de que el presidente Fernández emitiera su decreto 263-07 donde disponía una serie de previsiones para reactivarla.

Justamente al ocurrir la tragedia del 12 de enero se esperaba una fecha para una inminente visita del presidente René Preval, en tanto funcionarios de ambos gobiernos habían coincidido en la necesidad de reactivar la Comisión Bilateral. La iniciativa correspondió al gobierno dominicano, concretada en la visita que hizo a Puerto Príncipe el ministro Temístocles Montás el 18 de diciembre último.

Es posible que esa iniciativa fuera la respuesta silenciosa que diera el presidente Fernández a la carta de principios de noviembre en la que 30 reconocidos intelectuales haitianos le expresaron preocupación por la seguridad de sus compatriotas residentes en el país. Le sugerían “reactivar, con el Ejecutivo haitiano, los mecanismos binacionales de cooperación para plantear, en la serenidad, todos los problemas y contenciosos no discutidos”, incluyendo “la obligación de nuestro país (Haití) de controlar su flujo migratorio hacia la República Dominicana con la finalidad de no superar un límite máximo manejable por las autoridades dominicanas”.

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Comentarios
8 comentario(s)
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Escrito por: colebacri, 21 Feb 2010 8:16 AM
De: República Dominicana
Excelente y acertado comentario de Juan Bolivar Diaz, totalmente deacuerdo. He comentado lo mismo con amigos, esta es nuestra oportunidad, un verdadero desafío, ahora o nunca.
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Escrito por: Grivera, 21 Feb 2010 9:10 AM
De: República Dominicana
En mi opinión, las estimaciones del BID en US$14 miles de millones es una cifra muy conservadora, puesto que en Haití perdieron la vida más de 200 mil personas. En el caso del Huracán Mitch, en Centroamérica sólo murieron 10,000 personas y el total de la ayuda fué de US$6.5 miles de millones. Además, si la reconstrucción de Haití es tan estratégica para el país, porque no lograr una intengración entre los dos países, del mismo modo que desplegamos todos los esfuerzos para integrarnos con Centroamérica, región a la que no pertenecemos y nos separa el Mar Caribe. Haití está integrada en el CARICOM, su región natural. Nosotros no desplegamos los mismos esfuerzos para integrarnos con el Caribe, pero si buscamos integrarnos a una región a la cual no nos deja beneficios tangibles, sino más bien competencia feroz. Sería importante analizar los aspectos de la convergencia de los movimientos de integración, a fin de lograr, una vez por todas, tomar las decisiones correctas.
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Escrito por: mac_castle, 21 Feb 2010 9:24 AM
De: Estados Unidos
La clave para la recontruccion y desarrollo de Haiti esta en el mismo pueblo haitiano. Los recursos externos son necesarios, pero el liderazgo y la poblacion haitinos estan conminados a generar un cambio de vision... Esos dos elementos combinados son indispesables.
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Escrito por: Giorgio, 21 Feb 2010 12:17 PM
De: República Dominicana
Desgraciadamente los haitianos han incumplido todos los acuerdos, sobre todo en la parte en que los limita. Debemos ayudar a Haití, porque nos conviene su recuperación y desarrollo, pero no más que la Comunidad internacional, no más que los poderosos y sobretodo que no pretenda como siempre Juan Bolívar, que les regalemos nuestra nacionalidad y que los aceptemos en nuestra tierra a las buenas o a las malas. Ante todo, debemos cuidar nuestra soberanía y nuestra existencia como nación.
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Escrito por: joseespinal14, 21 Feb 2010 9:54 PM
De: Estados Unidos
estoy de acuerdo en todos los puntos, jose ny
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Escrito por: MARTHABELL1970, 6 Mar 2010 7:45 AM
De: Estados Unidos
estoy de acuerdo pero vamos hablar de algo los haitianos deben buscar de dios que muy poco creen que el existe, que el budu no resuelve problemas y que deben sacar su rencor a los dominicanos porque mucho no le gustan los dominicanos, desde tiempo historicos
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Escrito por: cargerald, 9 May 2010 8:02 PM
De: República Dominicana
DESDE CUALQUIER PUNTO QUE SE MIRE, LOS DOMINICANOS SOMOS LAS VICTIMAS DE LOS PROBLEMAS DE LOS HAITIANOS Y NO LOS CULPABLES COMO SE QUIERE HACER VER. Desde el territorio que hemos tenido que ceder por las invasiones de los piratas y bucaneros asentados en la isla de La Tortuga al norte de Haitì. Territorio que fuè abandonado para evitar contrabando con los holandeses, por òrdenes del goberrnador en 1604, lleno de ganado salvaje. Pasando por la invasiòn de Dessalines en 1805, con su lugarteniente, luego Emperador Cristophe I, luego de ser derrotados por el Gobernador francès Ferrand, deciden degollar todos los dominicanos en Santiago y Moca por ser blancos. Hasta la ocupaciòn de Boyer anexando a Haitì toda la isla, en 1822. Hay que hacer notar que tropas dominicanas nunca han cruzado la frontera, pero durante el siglo 19 tuvimos innumerables invasiones haitianas, ademàs que sacamos a los franceses de Napoleòn en Palo HIncado en1808 y a los españoles en la guerra de Restauraciòn en 1865
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Escrito por: realidad, 6 Feb 2011 5:05 AM
De: República Dominicana
respeto las ideas, del sr, j, bolibar diaz. pero no lascomparto , como que el problema de haiti nos desafia, ciendo esto una falsedad, 100 por ciento, porque si yo dijera que el gran desafio sera apretarnos los pantalones, para cuidar, nuestra nacion, porque todos los paises del planeta las cuidan y porque nosotros tenemos que ser salvadores de haiti, dique porque somos vecinos, como si fueramos los unicos paises del mundo que son vecinos, no y no y esto no podemos aceptarlo, # 1 nosotros no somos jesucristo, sino rep, dom, y los haitianos deven de buscar de cristo, y tratar de dejar sus culturas, diabolicas que practican, pero si el sr, j, bolibar diaz, esta de acuerdo con que esas diabluras nos invadan, no todos queremos, porque quien resolvera nuestros problemas, que responda el sr, j, bolibar diaz, que diga quien nos defendera a nosotros de nuestros problemas, citando un verciculo donde dijo el maestro jesus, comienza con los de adentro antes de comenzar con los de afuera, OJO
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