21 Mayo 2010, 11:14 PM
Niños discapacitados, ocultos y discriminados en la escuela

Una persona discapacitada en una familia se percibe como desgracia

Escrito por: TAHIRA VARGAS

La población discapacitada en nuestra sociedad es invisible y se encuentra en la máxima vulnerabilidad y abandono. En las comunidades urbanas y rurales se mantienen al interior de los hogares o deambulando por las calles en condiciones precarias y de indigencia.

En los casos de discapacidad motora las familias no cuentan con sillas para movilizarlos y se pasan el día acostados en una cama, sentados en una silla o arrastrándose por el suelo. Para bañarlos y alimentarlos los familiares tienen que cargarlos.

La presencia de una persona discapacitada en una familia se percibe como una desgracia, no hay conciencia sobre las destrezas que pueden desarrollar y el derecho que tienen de interactuar con su entorno social en condiciones de equidad. Se percibe que la persona discapacitada “no es normal” y “no puede” “valerse por sí mismo”. Esta visión cultural dificulta su inserción a los contextos educativos, grupos de pares y contexto social en general.

En el estudio sobre la violencia en la escuela notamos que los niños y las niñas discapacitadas resultan igualmente invisibles en los centros educativos como ocurre en las comunidades. Pocos niños y niñas discapacitadas asisten a los centros por la discriminación existente y la poca conciencia en las familias de su derecho a la educación.

Los centros educativos estudiados tienden a inscribir a la población discapacitada solo en las tandas vespertinas y presentan muchas trabas y obstáculos a las familias para aceptarlos. Maestros y maestras no cuentan con herramientas pedagógicas, infraestructura física, equipos ni materiales educativos para trabajar con esta población y su presencia se convierte en un conflicto por las dificultades descritas.

La concepción de una disciplina rígida en el aula en la que  se espera que niños y niñas estén se mantengan siempre sentados, callados y sumisos se agudiza con la presencia de  población discapacitada que tiende a ser reprimida también. Esta necesita mayor movimiento corporal y espacio para su aprendizaje. De ahí que las escenas de maltrato físico que se producen con la población estudiantil se reproducen y agudizan hacia la población discapacitada.

La visión curricular de escuela inclusiva es un mito (como ocurre con todo el curriculum). Esta población queda excluida social y educativamente. Se hace necesario evaluar sus condiciones educativas dentro y fuera de  las escuelas, además de ofrecer: infraestructura física, capacitación, equipos, materiales y herramientas pedagógicas al docente para trabajar con ella. Junto al trabajo en las escuelas deben desarrollarse procesos educativos hacia la ciudadanía a través de los medios de comunicación y otros medios de educación informal para romper con la discriminación y la violación a los derechos que tiene esta población. 

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