Yomismismo político
Todos los pueblos del mundo experimentan cambios en las redes de carreteras, en el sistema de comunicaciones, en los transportes. Una autopista puede modificar el estilo de vida de las comunidades por donde pasa. En algunos casos estimula la urbanización, determina plusvalía en los terrenos, fomenta la creación de negocios; servicios de todo tipo “brotan” por encanto a lo largo de una carretera muy transitada. Y al revés; cerrar o abandonar una vía puede ser la muerte de una pequeña población.
Las transformaciones en “la infraestructura” acarrean cambios económicos, demográficos, políticos. El levantamiento de una presa, la instalación de una planta hidroeléctrica, podrían ser asuntos de primer rango en el destino de una comunidad rural. También existen cambios de carácter “tecnológico”. No es lo mismo un ferrocarril que una recua de mulos; una flota de camiones en la carretera influye sobre el monto de la producción agrícola y los precios de comercialización de los vegetales. Cosas parecidas podemos decir de otras muchas obras de ingeniería.
En los EUA se forman “comunidades laborales” mientras dura la erección de un puente; poblados que desaparecen cuando termina la obra y el puente se abre al tránsito. Los causantes de cambios en las sociedades pueden ser económicos, técnicos, institucionales, políticos, infraestructurales, administrativos. Modificar la Constitución de un país, reformar el sistema tributario, establecer la seguridad social, mejorar la administración de justicia, son asuntos cuya importancia nadie puede negar. En dos escritos de la semana pasada mencionamos el valor de las “mudanzas” culturales.
Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los japoneses cambiaron su actitud mental frente al trabajo, la producción, las jerarquías laborales, la organización social. Conservaron valores fundamentales de su cultura tradicional. Su régimen político, visión estética, poesía esencial, no son temas que yo pueda abordar. El progreso del pueblo turco fue “potenciado” por un gobernante laico, autoritario, quien facilitó la formación de recursos humanos imprescindibles para el desarrollo económico. Las llamadas “actitudes mentales” significan, en últimas cuentas, realidades culturales. Ejemplos dominicanos: ministro, dígale al Presidente que me ponga una pensión; general, todavía no han resuelto lo mío; ¿cuántos cheques “te salen” a ti? ¡Si no consigo “una contrata”, me voy con otro partido!
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Ese líder, si es de verdad un líder, con valentía y arrojo, lograría los cambios que se necesitan, prácticamente imponiéndolos hasta que el mismo pueblo los asimile.