Inaceptable.- Que lo hagan los haitianos, agobiados por el hambre y la desesperación, es entendible, pero que sea una turba de vándalos desalmados los que se abalancen, como perros hambrientos, sobre una barcaza cargada de comida y otras ayudas para los damnificados del terremoto en Haití para cargar con todo es sencillamente inaceptable, mucho menos si se hace “por que aquí también hay miseria al igual que en Haití”, como se escuchó gritar a uno de los saqueadores.
Lo que ocurrió el sábado en uno de los muelles del puerto de Barahona, donde una barcaza enviada por las autoridades de la vecina isla de Puerto Rico fue asaltada por una turba que previamente destruyó la malla ciclónica que protegía el puerto, es sencillamente inaceptable. Se trata de un acto bárbaro y vergonzoso que no debe volver a repetirse, pues son ese tipo de acciones las que echan a perder todo el esfuerzo solidario de un pueblo que, como el dominicano, se ha olvidado de sus propias miserias para volcarse, generoso y espontáneo, en auxilio de su vecino en desgracia.
Al grito- Los vecinos de Alma Rosa I, en Santo Domingo Este, están al grito con la delincuencia, que no respeta hora del día o de la noche para cometer sus fechorías, convirtiendo a las mujeres en sus víctimas favoritas. En una comunicación enviada a esta columna los preocupados vecinos cuentan que la situación se agravó desde que, por razones que todavía ignoran, dejaron de ver las patrullas policiales que realizaban labores de vigilancia en la zona, lo que ha dejado la cancha libre a un tigueraje cada vez más osado y agresivo. La gente de Alma Rosa I tiene la esperanza de que a través de esta columna el jefe de la Policía Nacional, el mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, se entere de la situación de terror en que viven y les envíe la vigilancia que necesitan para que puedan recuperar el sosiego perdido.
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Luego alguien expuso un testimonio de que no había sucedido así, que no fué un asalto. Entonces comenté y sugerí lo que reitero ahora: Es extraño que estando cercado y muy bien guardadoel puerto y la entrada a la zona del puerto, inclusive cualquiera que entra debe pasar por el frente de la Comandancia de Puertos donde siempre hay una posta de marinos, se pudiese perpetrar ese asalto, que se supone era una "turba" de personas.
La Marina de Guerra debe investigar y reportar lo que realmente sucedío ahí. A Barahona no le conviene ser conocida como una ciudad con gentes capaz de ese tipo de bajezas.