17 Julio 2009, 11:13 PM
Ya llegará el tiempo de los honrados

El alma humana no encuentra reposo hasta alcanzar la verdad

Escrito por: MARIO BERGÉS (m.berges@centrojuanxxiii.org)

Don Tulio, ¿no cree usted que resulta muy difícil explicar cómo se llega a acumular millones de dólares en base a un sueldito?

¿Cree que no sabemos que usted andaba con una mano delante y otra detrás,  montándose en carros públicos y picoteando a los amigos, hace apenas unos añitos?

Y para los Tulios nacidos en mejor cuna, ¿creen ustedes que la población entiende que su origen les garantiza la nobleza?

¡Ay Tulio!, déjame explicarte:

La vida trasciende lo inmediato de tu vida presente. Aunque no tengo dudas de su existencia, no es de la otra vida que te voy a hablar.

Lo que quiero explicarte, Tulio, es que tus acciones tienen eco en tu vida presente y en la vida material que continúa después de tu muerte. Otra verdad que quiero mostrarte es que el alma humana persigue la verdad y no encuentra reposo hasta alcanzarla. Ningún hijo quiere a papi porque sea ladrón.

¡Ay Tulio!,  ¿cómo decirte?

Tus hijos probablemente no te enfrentan, entre otras cosas porque eres mucho mayor que ellos y con muchísimo mayor poder. Pero que no te quepa la menor duda de que ya sus amigos les han comentado tus andanzas (porque tienes que saber que son públicas) y se avergüenzan; además, en la casa de la familia de la noviecita del mayor, hay cierta resistencia en aceptarte, porque todo el mundo sabe que estás robando, y el que roba, compromete para mal el futuro de sus descendientes no natos.

 ¿Qué debo hacer para que me entiendas? Si te asiste la suerte de tener hijos intactos, de esos que andan defendiendo la vida y Tan Jartos,  ¡Enhorabuena, la estás pagando Tulio! Esos muchachos y muchachas ya te han hecho saber que no cuentas con ellos, que “mi papi no es mejor porque más roba”.

Tulio, cuando llegas a un restaurante y la gente se levanta a saludarte, no se levanta por ti, a quien en el fondo desprecian profundamente; se levantan porque piensan: “déjame saludar a este ladrón porque tiene poder político”. Es decir, estás ocupando una posición de poder que obliga al resto de los mortales a tratar de mantener buenas relaciones contigo, por tu cargo, Tulio, no por ti. Ya te enterarás cuando ceses en tus funciones.

Y es que a la política se va a servir y tu te has servido. Y en política, como en la vida, el que se sirve no sirve.

Dos aclaraciones finales: Ni son todos Tulios ni los Tulios son exclusivos de este gobierno. Hay funcionarios muy honrados y muy dignos, ejemplos de honestidad. Por otra parte, en todos los gobiernos ha habido sus Tulios. De hecho los Tulios de los diferentes gobiernos han pactado de manera que los de mañana perdonarán a los de hoy y los de hoy perdonaron a los de ayer.

Ya llegará el tiempo de los honrados porque el que estamos viviendo es tiempo de ladrones.

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Comentarios
2 comentario(s)
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Escrito por: David, 18 Jul 2009 8:30 AM
De: República Dominicana, Barahona, Republica Dominicana
Oportuno llamado a los que tienen conciencia y modelo paterno, por que donde no hay equlibrio y si baja estima ,tienen que vivir de la traicion para elevarse sobre los que le sirvieron de escaslñones.Todos los que traicionaron el genero humano y a su pueblo ,pueden tener dinero de su traicion ,lujos por el cual cambiaron el juicio, pero no felicidad ,tienen mascara
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Escrito por: reyesobrador, 18 Jul 2009 12:34 PM
De: Canada, Toronto
Los Duarte, Santiago Rodríguez, Ulises Francisco Espaillat, Carlos Morales Languasco, Juan Bosch y otras figuras del "Museo de la Honestidad" son historia patria. Sin embargo, tengo la esperanza, como la tiene Mario Bergés, de que, como decía el poeta nicaragüense Edwin Castro, "Mañana, hijo mío, todo será distinto. Da pena que los modelos de hombres de Estado que actualmente tenemos contribuyan a confundir y desalentar a la juventud. Por eso se hace necesario un cambio radical en la sociedad dominicana: un "volver a Capotillo", como propone José Miguel Soto Jiménez, quien ahora se lamenta porque tuvo la oportunidad en sus manos y no la aprovechó, como hizo Hugo Chávez. Pero, nunca es tarde, "mi General".
Franc Reyes, Toronto, Canadá
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