Hay preocupación entre los jueces por presencia de sicarios
Realmente hay que implorar al Todopoderoso para que nos ayude a sortear airosamente tantas situaciones adversas que nos abaten.
Para empezar, vemos que la crisis económica mundial ha dejado sentir sus efectos de manera muy negativa en el desenvolvimiento cotidiano de los dominicanos y del Gobierno.
Los recursos se han achicado y las fuentes de trabajo son cada vez más escasas.
El empresariado simplemente sobrevive ante la disminución del consumo interno y externo y el pago de compromisos nominales y de impuestos.
Es cierto que se abren nuevos centros comerciales pero la masa consumidora es la misma. Lo que hay es un desplazamiento conforme a las conveniencias.
Ahora se nos trata con cautela por los casos de la temible influenza, elemento muy negativo para un país altamente dependiente de la divisa extranjera que genera el turismo de sol y de playa.
¿Qué tan preparadas están nuestras autoridades, especialmente las sanitarias, para lidiar con este peligroso flagelo?
En cuanto a la violencia el panorama está rayando en lo extremo.
Aparte de los robos, atracos y muertes salvajes en nuestras calles, ahora hay preocupación entre los jueces y ciudadanos por la presencia en nuestra sociedad de los llamados sicarios.
A todo esto se suman las denuncias de corrupción, producto de la ambición y el egoísmo; la no solución de los problemas y necesidades básicas de los pobres y la falta de valores éticos, morales, espirituales y familiares.
La imagen que podríamos hacernos es la de un país atrapado por una especie de pulpo cuyos tentáculos son todos estos males.
Las autoridades, el Gobierno y los sectores importantes de la vida nacional tienen un gran papel que jugar ante esta desafiante realidad para evitar su agudización.
Sobre todo evitar un pesimismo paralizante
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