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Retomar el modelo de exportación es la vía ideal para adentrarse en el camino hacia el desarrollo económico.

4 Septiembre 2010, 10:16 PM
Debate sobre nuevo modelo económico

Una economía abierta debe privilegiar las exportacionesSe abandonó el camino más firme del desarrollo

Escrito por: GUILLERMO A. RIVERA R. ( rivera4914@comcast.net)

Recientemente en el matutino HOY aparecieron las declaraciones del presidente del Grupo León Jimenes, quien dio una voz de alerta tanto al Gobierno como a la opinión pública sobre la urgencia de sustituir el modelo económico que rige actualmente en el país, al considerar que dicho modelo no funciona y no llena ni las necesidades ni mucho menos las aspiraciones de nuestro pueblo.

Cabe señalar que el aludido modelo se apoya en el desarrollo de la industria de servicios, como son el turismo, las zonas francas y las telecomunicaciones, cuyos valores agregados en términos de sus vínculos con los sectores productivos del país son ínfimos. Por lo tanto, el llamado del Sr. José A. León es una reiteración de la demanda del sector empresarial dominicano, especialmente de la rama industrial, preocupado por la pérdida de competitividad nacional en una economía que privilegia las importaciones y el gasto público basado en endeudamiento en detrimento de la producción nacional. El resultado de esta política es obviamente el deterioro en particular de la balanza comercial y por ende de la balanza de pagos en general

En nuestra humilde opinión, no estamos de acuerdo en hacer mucho énfasis en el cambio del modelo. En síntesis, lo que ha sucedido es que hemos abandonado el camino más firme no sólo para la recuperación económica, sino más bien para un desarrollo económico sostenible en el largo plazo, a saber, una real política de promoción de las exportaciones tradicionales y no tradicionales. Hoy pasamos de exportadores a importadores de azúcar. La República Dominicana es una economía abierta hacia el exterior y por lo tanto, la variable dinámica del modelo a seguir son las exportaciones.

Del mismo modo, una nueva estrategia de promoción de las exportaciones, donde prevalezcan estrechos vínculos entre la industria y la agricultura, por sus efectos multiplicadores podría generar muchos más empleos que aquellos que esperan generar con los programas de estímulos económicos que el Gobierno desea poner en práctica. Lo anterior requiere establecer un sistema de incentivos y una acción conjunta entre el Estado y el sector empresarial, ya que una expansión sostenible de las exportaciones reduciría tanto los déficits comerciales y de balanza de pagos como las necesidades de endeudarnos con el exterior para su financiamiento.

Uno de los objetivos de la estrategia sería tratar de duplicar o triplicar nuestras exportaciones, dentro de un horizonte de cinco años. En ese contexto, una efectiva estrategia de las exportaciones del país debe centrarse en cuatro variables: la tasa de cambio, los acuerdos comerciales, nuestra estrategia de exportaciones y la política fiscal. Veamos:

Primero: la tasa de cambio.  Este es el factor más importante para determinar la competitividad de nuestras exportaciones.

Habría que analizar los efectos que tiene la sobrevaluación de la tasa de cambio en la reducción de nuestras exportaciones: la pérdida de empleos, su contribución a la disminución  de la manufactura y sus causas en los déficit de la cuenta corriente en general.

El objetivo principal de la política no es adoptar devaluaciones sucesivas, sino establecer una tasa de cambio competitiva, que permita que nuestras empresas, al igual que la fuerza laboral, puedan tanto competir con las importaciones como promover las exportaciones.

Del mismo modo, dicha política debería generar una balanza comercial sostenible, en lugar de procurar mantener el valor del peso sobrevaluado.

A este respecto, manteniendo las distancias, el país podría beneficiarse de las lecciones aprendidas en relación a la política de tasa de cambio del Yuan o el renminbi, adoptada por la República Popular de China.

En definitiva, esta política ha sido muy efectiva en el mantenimiento de una balanza comercial superavitaria, que le ha permitido a ese país alcanzar el mayor volumen de reservas internacionales a nivel mundial

Segundo: acuerdos comerciales.  En cierto sentido, el Cafta-DR aumenta nuestras importaciones y virtualmente favorece a los Estados Unidos en términos de exportaciones, así como en la generación de empleos.

El país debería expandir su estrategia de promoción de exportaciones e incluir un grupo de países que le favorezcan en una eventual área de libre comercio, incluyendo Haití.

Tercero: Se refiere a la eliminación de aquellos aspectos de nuestra legislación que en lugar de incentivar producen desincentivos a la promoción de las exportaciones, particularmente en el sector agrícola y, además, la ausencia de un mecanismo de financiamiento de las exportaciones con tasas de interés preferenciales que incentiven al empresariado nacional a invertir en este tipo de actividad, particularmente en la agroindustria.

Cuarto: la política fiscal.  Algunas reformas fiscales moderadas podrían aumentar nuestra competitividad a nivel internacional, incluyendo la atracción de la inversión extranjera directa con acceso a los mercados norteamericano y europeo y que sean capaces de crear empleos. Sin embargo, se debe evitar afectar nuestra competitividad por medio del aumento de los impuestos para financiar el déficit presupuestario debido a que aumentan los costos de producción.

Por último, para crear un ambiente positivo hacia la exportación y la expansión del empleo se deberá explorar la posibilidad de remplazar aquellos impuestos que son un cuello de botella al desarrollo del comercio internacional de nuestro país.

Hace tiempo ya que el empresariado nacional viene rechazando nuevas cargas impositivas para mantener en pie un modelo económico que propicia un desproporcionado incremento de las importaciones mientras los sectores productivos cargan pesos que le impiden competir en mercados abiertos, lo que se revierte en un creciente e insostenible déficit en la balanza de pagos del país.

Finalmente, dentro del marco de la celebración del 48 aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y en presencia del presidente Fernández, el Sr. León Asencio destacó que el Gobierno debe adoptar políticas públicas de inclusión social, pero que al mismo tiempo, debe implementar medidas que favorezcan lo que el economista inglés David Ricardo denominó nuestras ventajas comparativas. De igual forma, abogó a fin de que dichas políticas permitan un desarrollo económico más equitativo que incentive el aparato productivo nacional del país en general. Lo anterior sólo podrá lograse a través de la adopción de políticas públicas de desarrollo de los sectores productivos, particularmente la agricultura y de desarrollo humano que elimine la exclusión social de un gran segmento de la población, para promover la agroindustria y la producción agrícola dirigida hacia la exportación. 

La cifra

1,174.5 millones de pesos  sumaron las exportaciones de bienes de la República Dominicana durante el primer semestre del presente año, según el informe preliminar de la economía del Banco Central.

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