Ganadería bovina (4)
4. Década de 1980. El Banco Mundial y el BID, declararon esta década perdida en América Latina, lo cual se reflejó en la ganadería, porque se continuaron los diferentes programas del Banco Agrícola, FIDE, la banca privada y el Ministerio de Agricultura, pero la acción era más lenta, al compararse con 1970. Desde luego, continuaban los programas PROCEPLE, PIA, Sanidad Animal, etc.
Sin embargo, en el censo agropecuario de 1981 el inventario de bovinos ascendió a 1, 809,809 cabezas, de las cuales el 45% eran vacas. Uno de los problemas más serios de la ganadería criolla, es la poca sanidad animal en cada finca, lo cual provoca un porcentaje alto de vacas alimentándose sin producir, cuando lo correcto sería, que del total de vacas en el hato, deberían ordeñarse todos los días del 80 al 90% del total de vacas paridas.
Un reducido grupo de ganaderos ha logrado este objetivo y recuerdo bien el énfasis que ponían los técnicos en el programa PROCEPLE sobre la necesidad de llevar registros en las fincas sobre el hato lechero y así los israelitas insistían y capté la idea sobre los parámetros siguientes: mantener sobre un 80% de vacas en ordeño; eliminar un 15% anual de las vacas; permitir un máximo de un 5% de vacas cojas; lograr un índice de mastitis inferior a un 5% de las vacas en ordeño, para lo cual es indispensable una higiene absoluta en cada vaca.
Revisar bien las vacas secas, cuando se llevan al período de descanso de 60 días; chequear el estro de las vacas a las 3 AM, 11 AM, 3 PM y 9 PM, porque el 60% de las vacas salen en celo en la noche. En fincas con un hato sobre 200 vacas, debe existir un inseminador, con un ayudante, diferente al encargado de la finca. El ganadero que no hace eso, tiene una reproducción baja y los costos se aumentan por la repetición del semen a cada vaca.
De ahí la importancia de llevar un registro o tarjeta por cada vaca, para conocer el comportamiento de cada productora. Es indispensable tener control de las materias primas que usan al producir los alimentos, porque si el fabricante cambia la materia prima, la producción de las vacas comienza a bajar y es difícil en una lactancia, cuando esto sucede, volver a estabilizar la lactancia, porque también baja la preñez.
Gerenciar una finca de leche es complejo, en vista de que la vaca es de costumbre en el proceso de alimentación y reproducción. El éxito de una empresa depende un 90% de la gerencia, según el gurú Peter Drucker. Es decir, que administrar una finca lechera requiere organización, control, prevención, coordinación y dirigir la empresa en base a pensar, planificar, observar, visualizar y trabajar con pasión. Hay que recordar, que administrar una finca requiere altos conocimientos y tener presente que se está luchando con la naturaleza en contra. Ese es el drama del agro.
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