Dicen que el ruido impide a jóvenes estudiar, descansar, afecta la productividad, estresa y deprime
Se ruega un minuto de silencio por las víctimas del ruido. Con este lema cientos de católicos marcharon ayer por las calles de Gualey, donde dicen hay 25 negocios que generan un ruido que les roba la paz.
Dicen que colmadores, bares y “drink” actúan como “Chivos sin ley”, pues los visitantes se “emborrachan” y vociferan palabras obscenas, ponen sillas y mesas en aceras y hasta en medio de las calles, impidiendo el libre tránsito y llegan al extremo de insultar a los transeúntes y conductores.
La marcha contra el ruido fue organizada por la parroquia Santa Ana y su párroco, Alejandro Cabrera, como parte de las fiestas patronales del sector, en el que residen unas 30 mil personas, mayormente trabajadores de escasos recursos económicos.
El recorrido se inició en la calle Barney Morgan, frente a la iglesia, pasadas las cuatro de la tarde, ante la mirada de moradores que, indiferentes, miraban mientras tomaban bebidas alcohólicas frente a establecimientos comerciales.
Según Cabrera, los objetivos de la marcha son llamar la atención de la población sobre el ruido que provocan colmadones, drink, bares y otros establecimientos, inclusive algunas familias.
“Es bueno que la gente sepa que el respeto al derecho ajeno es la paz, como decía Benito Juarez”, expresó Cabrera, previo al inicio de la marcha.
La ruta contra el ruido recorrió las calles Dajabón, 14, 16, 18, 27, 31, Patria Mirabal, Santiago, Altagracia y Central en Gualey.
En el recorrido los parroquianos pararon por un minuto frente e los colmadones Lussura, Comdín, entre otros, donde es constante el ruido y el irrespeto, dijeron.
Que intervengan. Los moradores de Gauley quieren que las autoridades policiales, judiciales y el Ministerio de Medio Ambiente intervengan esos negocios.
“De nada vale que la Policia venga y les lleve los equipos, si al otro día volverían abrir sus puertas y con más bulla, porque tienen una cuña”, se quejó un parroquiano.
Resaltan labor PN. Resaltaron el trabajo a favor del sector que ha realizado el mayor Eugenio de la Rosa Familia en menos de 15 días que lleva en el detacamento policial de la Gualey, donde ha retirado equipos a varios negocios, pero quieren más colaboración de residentes y de otros organismos del Estado para poder resolver.
Según el comandante de la Rosa Familia, conjuntamente con las labores para el control de la delincuencia, también trabajan con la comunidad, donde, asegura, ha disminuido significativamente la delincuencia, e inclusive, la gente ayuda en la limpieza y ornato.
El padre Alejandro Cabrera y gente de la comunicad, entre estos Facundo Reyes y Margarita Rosario, están preocupados porque el ruido genera enfermedades, violencia, feminicidios, entre otros y, a excepción de la Policia, la marcha no obtuvo el apoyo de otros organismos del Estado.
Ruido y abuso. Gualey, cuya imagen de sector violento y plagado de delincuentes había cambiado significativamente en los últimos años, ahora sufre los efectos de un ruido descomunal que no tiene hora del día para empezar, ni para terminar.
Cuentan los moradores que si bien los bares y colmadones invaden aceras y contenes, también están las motocicletas sin mofler y vehículos con bocinas que se pasean por el lugar como chivos sin ley.
“Aquí los enfermos no tienen tranquilidad. En cada esquina hay un negocio de esos que ponen la música alta, donde beben, tiran sillas y dicen malas palabras”, expresó Antonia Rossó, que con 70 años se integró a la marcha porque el ruido no la deja dormir.
Las claves
1. El Ministerio público
La gente de Gualey quiere que se ejecuten acciones combinadas entre Policía y Ministerio Público para que a los violadores de las leyes se les aprese y aplique todo el peso de las leyes vigentes, porque sus acciones son un atentado a la paz social.
Impide pensar
Jóvenes del sector dicen que las casas están muy cerca una de la otra por lo que los negocios que generan ruidos afectan la salud de los moradores, les impiden pensar con claridad, les causan estrés, depresión, ansiedad, angustia y violencia.
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