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Calle “Josué de Castro”, en la Urbanización Real. No tiene rótulos. Un morador dijo que se llama “Josué de Cáceres”
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CALLES Y AVENIDAS
24 Agosto 2008, 12:00 AM
Don Josué de Castro recibió honores de los dominicanos

Vino al país en dos ocasiones y sus palabras fueron escuchadas con interés y respeto como reconocido médico, economista, filósofo y antropólogo que realizó una incansable campaña contra hambre de la humanidad

Escrito por: POR ÁNGELA PEÑA (a.pena@hoy.com.do)

Josué de Castro no sólo fue invitado de honor de los dominicanos en 1945 y 1967. Fue también asesor de alimentación y nutrición del Gobierno, que vino a exponer su incansable campaña contra el hambre de la humanidad, justamente durante la tiranía trujillista.

Este reconocido “Premio Internacional de la Paz” que consideraba  imposible no comprender la justa rebelión de los pueblos pobres, ya que ésta tenía su razón de ser en su ausencia “del banquete de la tierra”, fue además declarado “profesor Honoris Causa” de la Universidad de Santo Domingo cuando durante más de ocho días se hospedó en el hotel Jaragua para compartir sus inquietudes por el “saqueo impune” de las estructuras vigentes, con rectores, vicerrectores, decanos, maestros, estudiantes y otro público en el transcurso de tres conferencias magistrales: “El problema de la alimentación en los trópicos”, “La alimentación mundial en la postguerra” y “Factores biológicos de la civilización brasileña”

Aunque el país tenía pendiente una deuda de gratitud con el mundialmente reconocido médico, economista, filósofo, antropólogo, nutricionista, endocrinólogo, experto en geografía humana y especializado en vías digestivas, no fueron sus aportes al país ni la preocupación por el hambriento dominicano los  argumentos para designar una calle con su nombre.  Sus viajes y presencia en esta tierra ni se mencionan en la resolución aunque, en justicia, se consideró su valioso concurso “para enfrentar los graves problemas de las grandes masas de indigentes”

La vía que se le asignó en 1974 no es la que merecen su entrega y su estatura. Y si alguien quisiera recordarlo, no podría, porque, como ocurre con tantas otras calles de la ciudad, de ésta desaparecieron los rótulos y el Ayuntamiento del Distrito Nacional no los ha repuesto.

En la UASD. Josué de Castro vino por primera vez a la República en abril de 1945, cuando contaba 37 años de edad. Fueron a recibirlo al desaparecido aeropuerto “General Andrews” los doctores Rafael Santoni y Manuel Emilio Perdomo, decanos de las facultades de medicina y fisiología de la entonces Universidad de Santo Domingo.

 Entre una y otra disertación le fueron rendidos homenajes. Aparte de designarlo “Profesor Honoris Causa” se le ofreció un espléndido banquete en el “Casino de Guïbia” al que asistieron Luis F. Thomén, Julio Ortega Frier, Pedro Troncoso Sánchez, el historiador cubano Armando Álvarez Pedroso y los miembros del Consejo Universitario J. A. Bonilla Atiles, Horacio Read, Humberto Ruiz Castillo, Rafael Abreu Miniño, Luis A. Betances, Antonio E. Elmúdesi, Wenceslao Medrano, Fabio A. Mota, Manuel F. Pimentel, Héctor Read Barreras, Elpidio E. Ricart, Rafael Santoni Calero, Abel González, Francisco Moscoso Puello, Alejandro Capellán, Guido Despradel Batista y César Dargam.

El eminente científico se mostró entonces en desacuerdo con la pretensión de que sólo determinadas razas pueden alcanzar altas cimas de la cultura y dijo que es un error creer “que sólo en determinados climas se desarrolla una civilización superior pues Grecia fue un pueblo mixto, cuyos hijos eran oriundos de los Bárbaros, del Oriente y del Norte de África. “De manera que no es verdad que sin pureza racial y clima templado no es posible el desarrollo de grandes civilizaciones”

En 1967 fue invitado de nuevo por la UASD a la “Tercera Conferencia de Ciencias Políticas y Sociales” y afirmó que “para eliminar el analfabetismo, el hambre, la incultura, son necesarios profundos cambios mundiales, ante todo un cambio radical de lo que yo llamo “la conciencia política mundial”

Destacó los problemas de dimensión planetaria, carga emocional y tensión social terrible como causas de la desigualdad económica en el mundo.

La calle
El 14 de marzo de 1974  J. A. Ricardo Ricourt envió al síndico del Distrito Nacional y al presidente de la Cámara de diputados, Atilio Guzmán Fernández, copia de la resolución número 635 del 12 de marzo de ese año, aprobando que “la calle A, del barrio La Lotería”, se designara Josué de Castro. El Presidente Joaquín Balaguer ratificó la solicitud que fue dada a conocer por el Congreso Nacional el 28 de febrero.

El Ayuntamiento manifestó complacerse por “rendir homenaje a tan prestante ciudadano del mundo, designando una calle de la Ciudad Capital con su nombre a fin de que su memoria sea reverenciada por las presentes y futuras generaciones”. Reverenciarlo es imposible porque pocos saben de la existencia de ese tributo.

Una minúscula calle prácticamente peatonal de la urbanización “Real” fue la escogida. Pero sólo sus moradores más antiguos saben de ese nombre, aunque uno dijo que se llamaba “Josué de Cáceres”. La razón de esa ignorancia es que la pequeña vía, comprendida entre las “Caonabo” y “Rosario”, no tiene letrero.

OBRAS
Entre otras obras publicó “Geografía del hambre”  “El libro negro del hambre”, “Alimentación y raza”,   “El problema de la alimentación en Brasil”, “fisiología de los tabúes”, “La alimentación en los trópicos”... Sus estudios han sido traducidos a 25 idiomas.

El protagonista

José Apolonio de Castro

Cargo

Diputado del Parlamento brasileño de 1955 a 1963

Nació en Recife, capital de Pernambuco, Brasil, el cinco de septiembre de 1906. En 1920 se graduó doctor en medicina en la Universidad de Brasil e hizo especialidades en Estados Unidos.

Diputado del Parlamento brasileño de 1955 a 1963, fue catedrático de varias materias, dirigió la Biblioteca de Investigación y Cultura, fue Jefe de Servicio Técnico de Alimentación Nacional. Embarcado en una cruzada universal contra el hambre en los países del Tercer Mundo, alcanzó la presidencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), de 1952 a 1956, y fue galardonado como el “Premio Internacional de la Paz”

Embajador de Brasil en la ONU, Ginebra, 1962 a 1964, dimitió de su cargo como consecuencia del golpe militar en su país que pocas semanas después le retiraría todos sus derechos políticos.

Entre otras obras publicó “Geografía del hambre”, en la que plantea su teoría acerca de los verdaderos responsables de la miseria en las zonas más desfavorecidas del planeta; “El libro negro del hambre”, “Alimentación y raza”,   “El problema de la alimentación en Brasil”, “fisiología de los tabúes”, “La alimentación en los trópicos”... Sus estudios han sido traducidos a 25 idiomas.

Josué de Castro murió como exiliado político en París, en 1973.

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Comentarios
2 comentario(s)
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Escrito por: sauli, 24 Ago 2008 9:49 AM
De: República Dominicana
Recuerdo perfectamente la estadia en RD de ese distinguido defensor de la naturaleza y de los pobladores del mundo de menor capacidad adquisitiva.Merece un reconocimiento mayor al otorgado al ponerle el nombre a una calle que nadie sabe donde esta ubicada
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Escrito por: Enrriquillo, 24 Ago 2008 1:22 PM
De: República Dominicana, SC
Me gustaria ver el dia en que nuestros atletas de alto rendimiento, osea, que tienen posibilidades que ganar medallas, se les proteja a ellos y a su familia para que se dediquen a entrenarse y se olviden de los problemas economicos , y asi tengamos mas posibilidades de que ellos se entrenen mas a fondo y nos premien con mas medallas...El gobierno -SEDEFIR...debe de, mediante sus tecnicos identificar a esos atletas y darles el apoyo que necesitan antes de ir a algun evento panamericano- mundial .
Es mi humilde apreciacion.....Gracias..
Enrriquillo
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