El exmandantario develó un retrato en la Casa Blanca
WASHINGTON. AP. Es la casa de Barack Obama ahora, pero su predecesor y contrapunto político, George W. Bush, se robó el evento ayer en la Casa Blanca con sus ocurrencias y su amplia sonrisa. “Muchas gracias por invitar a nuestros alborotadores amigos a mi ejecución”, dijo el ex presidente, refiriéndose a los miembros de su familia y ex gabinete, invitados a la mansión ejecutiva para la develación de su retrato oficial y el de su esposa, Laura Bush. “Compórtense”, reprendió en broma al grupo.
Liberado del estrés de la presidencia y después de pasar tres años alejado de los reflectores, un relajado y jovial Bush regresó a la Casa Blanca con su padre, el ex presidente George H.W. Bush, para una rara aparición pública de tres comandantes supremos. La ex primera dama Barbara Bush también estuvo ahí, al igual que las hijas de George W. y Laura, Jenna y Barbara. Bush dijo al actual presidente que estaba contento de saber “que cuando deambules por estos pasillos mientras enfrentas decisiones difíciles, ahora podrás mirar este retrato y preguntarte, ’¿qué haría George?”’.
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