Tabaré Vásquez, jefe de la misión de la Organización de Estados Americanos que ha venido al país, ha elogiado el trabajo de la Junta Central Electoral porque considera que garantiza la transparencia del proceso hacia las votaciones del 20 de mayo. Entiende que ese trabajo podría servir de modelo para otros países de la región. Esa opinión indica que acudiremos a las urnas sin sobresaltos que puedan atribuirse a la organización del proceso que, por cierto, incluye innovaciones importantes.
Con esta premisa de por medio, no parece razonable que observadores tradicionales de los procesos electorales del país, como es el caso de Participación Ciudadana, tengan la sensación de que se les dificulta el trabajo de observación por medio de nuevos requisitos y restricción de acceso a determinadas áreas. Este grupo cívico no partidista ha ganado notoriedad por el celo con que asume la defensa de los mejores intereses del país.
La transparencia del proceso electoral está garantizada por el trabajo de la JCE y esto motiva los elogios de la misión de la OEA. Esa transparencia se robustecería aún más si se permite que grupos u organizaciones calificadas ejerzan tareas de observación del desarrollo de las votaciones. Abogamos porque la JCE y Participación Ciudadana arriben a alguna avenencia que facilite la tarea de observación a que aspira el grupo cívico.
Inundaciones y riesgo sanitario
Las inundaciones provocadas por las lluvias registradas durante casi dos semanas en varias regiones del país han provocado daños de viviendas y obligado al desplazamiento de familias para evitar desgracias personales.
Una consecuencia de las inundaciones es la infiltración de desperdicios en las tomas de los acueductos y las fuentes de abastecimiento que utiliza la gente. Esto supone un riesgo sanitario que hay que enfrentar a tiempo.
Las autoridades sanitarias dan por dominado el brote de cólera que mató a varias personas en Tamboril, pero hay otras amenazas que se agravan por las inundaciones. Ese es el caso, por ejemplo, de la leptospirosis, el dengue y el tétanos, para citar solo algunas enfermedades.
La purificación del agua de consumo humano debe ser una prioridad en las zonas afectadas por las inundaciones.
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