Límites del libre comercio
Una de las bondades atribuibles a las llamadas sociedades de libre comercio es que las empresas y los negocios legítimamente instalados puedan ejercer una labor de competencia en buena lid, por obtener la preferencia del público consumidor a favor de los productos y servicios que ofertan.
En ese contexto, los estrategas de mercadeo planifican, estudian y desarrollan las estrategias necesarias para que sus marcas se posicionen con las ventajas competitivas necesarias, y de este manera lideren el sector o segmento de negocios al que pertenecen.
Nuestro país vivió por muchos años en un mercado de libre competencia pero atemperado por el manejo oligopólico de los negocios en una buena parte de los mercados de productos y servicios de gran consumo, en el cual participaban apenas dos o tres “competidores”.
Con la apertura de los mercados, la globalización de las economías y el desarrollo tecnológico, los tiempos han cambiado la forma de competir. Con la incursión de empresas y firmas comerciales de dimensión global, tenemos sectores en abierta y fiera competencia por la conquista de un consumidor cada vez menos capacitado económicamente para el consumo.
Contamos con una marcada proliferación de establecimientos comerciales que de acuerdo con el Índice Económico publicado por Páginas Amarillas en los principales periódicos de circulación nacional representan el 77.2 por ciento de los negocios. Compeliendo a los actores en este sector a desarrollar estrategias cada vez más agresivas en procura de atraerse al mayor número de consumidores a sus establecimientos.
En el sector financiero y bancario los competidores no se quedan atrás en sus campañas de ofertas y propuestas dirigidas a convencer a los potenciales clientes de las ventajas y beneficios que pueden obtener en sus operaciones monetarias.
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