Su vitalidad económica la hace apetecible
PARÍS. AFP. Las grandes empresas francesas se encuentran en plena reconquista de Brasil, una de sus tierras de inversión tradicionales, olvidado en los últimos treinta años pero convertido en un mercado irresistible por su vitalidad económica y sus 200 millones de habitantes.
"Históricamente Brasil ha sido 'El Dorado' para los grupos franceses hasta la crisis de los años 80", recuerda Yann Lacroix, experto en el tema de la aseguradora de créditos Euler Hermes SFAC.
"Desde principios de 2000, está volviendo a serlo", agrega Lacroix, al referirse a la nueva coyuntura.
En efecto, si bien ciertos grandes nombres de la industria francesa están instalados desde hace tiempo en el gigante sudamericano, como el grupo químico Rhodia -presente desde 1919- o Danone (1970), el desembarco se acentuó en la última década.
"Hasta 2001-2002, Brasil sufría una crisis económica y financiera cada tres o cuatro años. En la última década, el país cambió de manera fundamental; estamos frente a una transformación extremadamente espectacular", juzga Bruno Vanier, director de gestión en Edmond de Rothschild Asset Management.
De forma lógica, Brasil aparece hoy en día como un mercado con futuro para grupos tan diferentes como Vivendi, que adquirió a fines de 2009 el operador de telefonía e internet brasileño GVT; la cooperativa de azúcar Tereos, que compró una nueva azucarera en Brasil en mayo; o CNP Assurances, que ve en el país latinoamericano "una suerte de refugio en el que no existen los problemas que se encuentran fuera".
De su lado, el grupo de servicios informáticos Capgemini ha puesto sobre la mesa 500 millones de euros (unos 640 millones de dólares) para tomar el control en forma paulatina del número uno local del sector CPM Braxis, y el gigante de la energía GDF Suez acaba de firmar un acuerdo de asociación con el grupo eléctrico estatal Eletrobras.
El gigante sudamericano forma parte del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
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