FME propone que los países pueden salir de la eurozona sin dejar la Unión Europea
Wolfgang Münchau
Yo me confundí cuando Wolfgang Schäuble, ministro financiero alemán, propuso el Fondo Monetario Europeo (FME). Yo no esperaba esto.
¿Fue un intento por desviar la atención del inevitable rescate de Grecia, según me indicó un observador? Esto no parece plausible. ¿O tal vez esto marca un cambio genuino en la posición de Alemania? ¿Me perdí de algo?
Cuando leí en detalle la propuesta completa, la bruma se elevó, o tal vez mi confusión sólo alcanzó un nivel más alto. Yo consideré que el FME era sólo una cortina de humo. El punto real en su propuesta es que los países pueden salir de la eurozona sin dejar la Unión Europea. Esto no es sobre ayudar a los países en problemas. Esto se trata de ayudarlos a salir.
El mensaje político del plan de Schäuble es que Grecia será el último rescate. Mientras las preparaciones para el rescate llegan a un estado avanzado, la reacción pública alemana se ha vuelto progresivamente más hostil. Si el plan de Schäuble ya hubiera sido puesto en vigor, Grecia ya se hubiera dirigido a la salida.
Esto es difícil de concebir de una situación bajo el plan en que un país simultáneamente cumple con el criterio de ayuda, y la necesita.
La posición alemana es transparente, consistente y equivocada. Ésta se refuerza en la resolución después del Gobierno por su corte constitucional. El consenso alemán es que la simple divisa debe descansar en pilares similares de estabilidad de precios y rectitud fiscal. Esto lógicamente implica que todo ajuste debe venir vía el sector privado o de una cuenta corriente.
El ambiente global actual no hace la última opción posible. Así que la carga de ajuste completo se vuelve intolerable, la salida se convertirá en el mecanismo de resolución automático. Y cuando se incluye la posibilidad legal de una salida, los cambios político-económicos dinámicos, y la amenaza de una política, pueden volverse una premonición. Esto no aplica sólo a Grecia, sino a un número de países que han perdido competitividad para Alemania.
Previamente yo había asumido que Alemania no tenía un interés nacional en preservar la eurozona, ya que sus exportadores se benefician más que nadie de una tasa de cambio estable. Por lo tanto, yo pienso que Alemania, a pesar de la retórica, eventualmente haría cualquier cosa por prevenir un fracaso. Sería lo que racionalmente se debe hacer. Pero pienso que yo estaba equivocado.
El plan de Schäuble no tiene una provisión que jamás incluiría a Alemania. Esto permitiría a Alemania presionar, sin obstáculos, con su estrategia económica unilateral, para erradicar el déficit de presupuesto para el 2016. Aunque los gobiernos de la parte sur de Europa despertaran y aceptaran la necesidad de reformas más profundas, ellos tendrían un momento duro al cerrar un vacío de competitividad que está todavía ampliándose en favor de Alemania. Yo no puedo ver, por lo tanto, cómo el plan encontrará aceptación política.
No habría problemas con el FME como un simple sistema de seguro, el cual sería financiado solamente por los países con déficits excesivos para su propio beneficio. Esto puede hacerse bajo un ostentoso procedimiento de cooperación, el cual permitiría que un subconjunto de miembros de la Unión Europea, la eurozona en este caso, convocara instituciones específicas.
Tal como está la propuesta de Schäuble, requeriría un cambio total en los tratados europeos, y nadie desea irse por esa ruta en este momento. Algunas de sus sugerencias específicas son increíblemente extremas, como por ejemplo la privación de los países con déficits excesivos de su derecho democrático al voto, o la retención de pagos bajo el fondo de cohesión de la U.E. No habrá una mayoría para nada de esto, dejar sólo la unanimidad que requeriría dicho cambio. De forma contraria, yo dudo que Alemania acepte el establecimiento de un mecanismo formal de rescate sin un fortalecimiento simultáneo del pacto de estabilidad.
Así que la posible consecuencia es un continuo atascamiento.
Yo derivo dos conclusiones principales de este lío. Lo primero es que la unión monetaria que comprende 16 o más miembros de las N.U. ultimadamente requerirá de una unión fiscal total, o fracasaría. En teoría, todo lo que se necesita es una autoridad que dirija a Alemania y España a cambiar las políticas. Pero en la práctica será imposible forzar a los grandes países soberanos a adoptar políticas en contra de su voluntad. El Consejo Europeo jugará un rol mucho mayor en la coordinación de la política futura, pero seríamos ingenuos si pensamos que los líderes europeos abordarán el asunto de los desequilibrios internos, cuando ellos aún no reconocen el problema. Si se quiere llegar al problema extremo de negociar un nuevo tratado, se podría ir por una unión fiscal, antes que emplearla sobre un fondo monetario truncado. Por supuesto, eso no ocurrirá.
La segunda conclusión es que todavía es posible una unión monetaria basada en normativas, pero sólo entre un grupo de países similares en términos de su desarrollo económico, y sus actitudes estratégicas fundamentales hacia la política económica.
Sólo un número relativamente pequeño de países son capaces de sostener una unión monetaria con Alemania, tanto política como económicamente.
La propuesta de Schäuble me dice que la postura conservadora de Alemania espera por la segunda opción. Ellos deben ser cuidadosos de lo que desean. De una forma o de otra, eventualmente ellos deben conseguirlo.
Las claves
1. Rescate de Grecia
El mensaje político del plan de Schäuble es que Grecia será el último rescate. Mientras las preparaciones para el rescate llegan a un estado avanzado, la reacción pública alemana se ha vuelto progresivamente más hostil.
2. Divisa
El consenso alemán es que la simple divisa debe descansar en pilares similares de estabilidad de precios y rectitud fiscal. Esto lógicamente implica que todo ajuste debe venir vía el sector privado o de una cuenta corriente.
3. No Alemania
El plan de Schäuble no tiene una provisión que jamás incluiría a Alemania. Esto permitiría a Alemania presionar, sin obstáculos, con su estrategia económica unilateral para erradicar el déficit de presupuesto para el 2016.
4. Propuesta de Schäuble
Esta requeriría un cambio total en los tratados europeos, y nadie desea irse por esa ruta.
VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA
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