Dice que ambas partes pierden cuando no cumplen
Muchas de las empresas dominicanas, al igual que ocurre a las demás de América Latina, ponen poca atención a la deshonestidad de sus empleados, a pesar de que la inmoralidad es causa de grandes pérdidas para ellas.
El planteamiento es del mexicano Fernando Sentíes Palacio, quien dictó ayer una conferencia sobre el Impacto de la Deshonestidad en las Organizaciones, en el hotel Meliá.
Atribuyó a estudios indicar que las empresas en América Latina pierden 9 dólares diarios a causa de la deshonestidad de sus empleados.
Explicó que esa impudicia varía de una empresa a otra.
Cuando se le preguntó qué podría hacerse para enfrentar el problema, Sentíes Palacio recomendó a las empresas contratar personas honestas y tener filtros sociales que, de alguna manera, permitan conocer la honestidad de la gente.
Agregó que las empresas suelen contratar a personas por su experiencia y por su conocimiento, pero no evalúan su nivel de honestidad. Afirmó que está demostrado que la ética es el más alto predictor del desempeño de la gente y sin embargo las empresas la toman poco en cuenta. Reconoció que igualmente hay empresas que no son honestas, por lo que deben comprender que si quieren gente pulcra tienen que comenzar a desarrollar programas de lealtad.
Explicó que tales programas obligan al compromiso de la empresa cumplir al empleado lo que le promete. “Los empleados, normalmente, con lo único que se conforman es que se les cumpla lo que se les promete”, expresó.
Agregó que al empleado lo que le molesta es que se le prometa algo y que luego no se le cumpla.
Recordó que James C. Hunter, en su libro La paradoja, plantea que el dinero ocupa sistemáticamente el cuarto o quinto lugar de lo que un empleado espera de su empresa.
Sugirió que en la República Dominicana, al igual que en el resto de América Latina, se haga algo para comenzar a evaluar la honestidad de la gente.
La frase
Fernando Sentíes Palacios
Los empleados normalmente con lo único que se conforman es que se les cumpla lo que se les promete. Aquí, como en toda Latinoamérica, es hora de hacer algo para evaluar la honestidad”.
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