La ocupación militar extranjera duró cinco meses
Hoy 28 de abril se cumple el 47 aniversario de la segunda intervención de los Estados Unidos al país ocurrida durante la Revolución de Abril de 1965 bajo el pretexto de que en esa revuelta, que buscaba la reposición de Juan Bosch en la Presidencia, había comunistas.
Bosch fue derrocado el 25 de septiembre de 1963, siete meses después de asumir el poder, por un sector de las Fuerzas Armadas que con apoyo de partidos minoritarios nombraron un triunvirato para gobernar el país presidido por Emilio de los Santos e integrado por los doctores Ramón Tapia Espinal y Manuel Tavares Espaillat. La corrupción, la represión y la crisis económica caracterizaron ese gobierno, por lo que la población inició protestas.
El 29 de noviembre de 1964 la agrupación política 14 de Junio se levanta en armas en las montañas declarando guerra al triunvirato. El 21 de diciembre, Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder del movimiento, es fusilado en las Manaclas en la Cordillera Central, junto a decenas de seguidores.
Esto provocó una gran indignación popular que generó el derrocamiento del Triunvirato el 24 de abril del 1965 por un movimiento cívico-militar que buscaba el retorno de Bosch. Cuatro días después el presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson ordenó el desembarco de tropas para evitar una “segunda Cuba” en el Caribe. Esta intervención terminó el 21 de septiembre de 1966, fecha en que se completó la retirada de las tropas. Miles de dominicanos perdieron sus vidas luchando contra las tropas interventoras.
La cifra
42,000 marines. Originalmente se informó que fue la cantidad de soldados que habían desembarcado en el país, aunque informes posteriores daban cuenta que fueron 24,000 y que el primer número fue dado para amedrentar.
|
|
|














Solo una observación: no solo los partidos minoritarios apoyaron el golpe contra Bosch, sectores importantes del empresariado, los maestros de FENAMA y todo el clero católico, contribuyeron, en menor o mayor medida, al desastre que desembocó en una guerra contra el invasaor.
Y tanta fue la resistencia, que no pudieron quedarse ocho años, como en 1916. (Aunque Balaguer, su títere, duró 12). Nosotros éramos otros, no como los dominicanos más complacientes que permitieron, por la desunión de entonces, que los americanos no solo permanecieran ese bojote de años, sino que nos dejaran servidas en bandeja de sangre, la Era de Trujillo.
En 1965, aprendieron que por la fuerza se gana, pero la vergüenza derrota.