Especialista en derecho laboral
¿Considera Ud. que las leyes laborales y de seguro social, tal como están planteadas actualmente, limitan el libre albedrío de la persona, al punto que la perjudica, esclavizándolo a distorsiones y cargas injustas?
Lo que perjudica no son las normas mínimas de protección social, tales como las laborales, de seguridad social, pro-consumidor, etc., las cuales son necesarias en toda sociedad, pues restablecen auténticos desequilibrios presentes en las relaciones entre particulares. A partir de esas normas mínimas y de orden público, una compañía telefónica o de transporte no puede imponerle a un ciudadano común equis condiciones que por seguro ese ciudadano tendría que aceptar. Igual ocurre con las relaciones laborales, en donde el empleador debe respetar ciertos límites en la jornada de trabajo, el salario mínimo, etc., que de no existir nos retrotraeríamos a la época del laissez faire y de la industrialización de principios del siglo XIX
Eso que usted se cuestiona fue objeto de muchos debates en las sociedades de los principales países del mundo a todo lo largo del siglo XIX y parte del siglo XX, llegándose a la conclusión de que debían existir normas mínimas que regularan el trabajo humano, así como regímenes de protección social que resguarde a la población ante riesgos de la indigencia, desempleo, enfermedad, incapacidad y vejez.
Lo que sucede es que hay sociedades en donde se ha incurrido en excesos al establecer esas normas mínimas, y como “todo exceso hace daño”, hay surgen los perjuicios, distorsiones y cargas injustas que usted cita.
Por ejemplo, hay países en donde el sistema de seguridad social está concebido para otorgar prestaciones de “subsistencia” y la pensión de vejez equivale a no más de 50% del salario (EE.UU., Reino Unido); mientras que en otros (Francia, España) se otorgan prestaciones de “remplazo” cuya meta es una pensión de 70 u 80% de lo devengado. Hay países que establecen una edad de retiro a los 67/68 años (Alemania, Reino Unido), pero hay otros (República Dominicana), que establecen edad de retiro de 55/60 años. Es obvio que el segundo grupo de países va a ejercer mayor presión tributaria sobre sus empresas y trabajadores, todo a fin de solventar sus costosos e inviables sistemas de protección.
Asimismo, hay lugares (países de Europa occidental) en donde para despedir a un individuo se necesita un permiso del Ministerio de Trabajo, pero además una entrevista previa. Eso sin contar que hay que pagarle doble: seguro de desempleo + prestaciones laborales.
|
|
|














Podemos notar .
1) Los países que actualmente están creando la crisis en Europa son los que tienen leyes excesivas en este sentido no sensitivo a la realidad. Se crea una situación poco provechosa.
2) La necesidad de estas leyes no es cuestionable, sin embargo , ya no estamos en la era del inicio de la industrialización, al contrario, es evidente que la actividad de la pequeña y mediana empresa es sustancialmente crucial para el mundo que vivimos hoy. Estas leyes traen distorsiones que destruyen estas empresas. A menos que lo que se quiera es una dictadura económica. Con más problemas sociales.
3) Es claro que hay complicidad entre gobiernos, grandes empresas, partidos , y sindicatos para perpetuar esta situación casi inmanejable, deshumanizando la naturaleza esencial del trabajo, por el solo hecho de sacar beneficios propios con la excusa del pueblo. Destruyendo a la persona individual como ser humano.
Este es un buen punto para debate constructivo.
Como hay que mantener la macroeconomía, y el consumo debe ser controlado , en concordancia con la realidad económica , y como debe ser posible que las empresas , y el Estado, funcionen, entonces los salarios son bajos.
Lo que van a lograr es que nadie quiera trabajar, de hecho es así. Destruyen lo esencial del trabajo, lo natural de él.
El que trabaje, debería poder vivir.