Pregunta de la lectora: Hace 5 meses soy madre de una bebé preciosa. Me he dado cuenta que mi esposo se siente celoso. Mi hija me necesita mucho. No puedo dedicarle el mismo tiempo a él. ¿Es esto normal? ¿Podrá superar los celos?
Respuesta de la terapeuta: La maternidad, sobre todo en sus inicios, provoca en la madre una fascinación casi absoluta por su criatura.
La niña, durante los dos primeros años, necesitará de la atención exclusiva de la madre. Sin su asistencia sufriría mucho.
En la primera etapa después del nacimiento es necesaria la fusión de la madre con el hijo. Durante los primeros meses se crea el vínculo afectivo y un cerco de protección y cuidado especial para la supervivencia del niño.
La madre tiene la competencia de darse cuenta qué necesita la criatura. Puede discriminar el llanto y darle la atención que requiere en ese momento. Cuida de la alimentación con mucha cautela.
En los primeros meses invierte tiempo para establecer horarios en los que pueda organizar la rutina de alimentación, aseo y regularización del sueño. Busca una buena armonía entre su rutina y la de su hijo.
La participación del padre suele ser diferente. Sus competencias paternales no fueron desarrolladas de igual manera que la madre. Ellos confían en el cuidado que prodiga su pareja.
Sugeriría que involucre al padre en el cuidado parental, así disfrutará de la niña.
Motívele a participar junto a usted. Si ambos participan en la tarea de crianza podrá disminuir la distancia entre ustedes y el celo desaparecerá.
Hágale comprender que mantenerse poco involucrado como padre le podría estar provocando celos por el tiempo que usted le dedica a la niña.
Si existe una buena alianza entre ustedes, como pareja parental, el sentimiento de celos desaparecerá. El amor y el cuidado se comparten.
Ser buen padre es ser buen compañero en la tarea de crianza.
Esta alianza parental hará que ustedes se unan más, tengan un objetivo familiar, se den mutuo apoyo y la niña goce del bienestar de una relación armoniosa.
La unidad de ustedes será percibida por la niña y generará una sensación de calma y bienestar que se reflejará en su conducta y posteriormente en su personalidad.
Comience a solicitar participación del padre involucrándolo en una tarea específica.
La criatura los necesita para integrarlos como figuras de apego seguro.
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