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Martín Lutero

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RELIGIÓN
24 Octubre 2008, 8:46 PM
Lutero quería seguir en el catolicismo
Escrito por: SAMUEL SANTANA

La gran mayoría de los historiadores están de acuerdo en que Martín Lutero nunca quiso salir del seno de la Iglesia Católica, simplemente buscaba producir cambios.

Los puntos principales de sus 95 tesis, colocadas en la puerta de la iglesia de Wittemberg, lo que planteaban en término general era la capacidad libérrima del ser humano para establecer una relación directa con Dios y la infalibilidad de la Biblia, que podía ser comprendida de manera sencilla por todos.

Él restaba al clero capacidad de superioridad con relación a los demás cristianos por lo que no debía existir ningún privilegio en el acceso a la Palabra de Dios.

Esto se contraponía a la autoridad de un Papa declarado mediador entre Dios y el hombre para la remisión de los pecados.

Atacó la venta de indulgencias promovidas por el monje dominico Juan Tetzel para la construcción de la Iglesia de San Pedro, en Roma, y bajo la orden del Papa León X.

La oferta a los alemanes del perdón de los pecados en esta vida y en el Purgatorio inquietó a Lutero.

Su propia experiencia espiritual servía de pábulo. Durante sus primeros años de vida luchó contra una conciencia que le acusaba de imperdonables faltas. Se sometió a flagelaciones y largos ayunos en busca de perdón.

Empero superó la culpa el día que dio con la declaración del apóstol Pablo en Romanos, que reza: “El justo por la fe vivirá”. Comprendió, entonces, que la gracia de Cristo bastaba para el perdón divino.

El hallazgo fue la consecuencia de sus profundas investigaciones escriturales y sobre la historia de la iglesia, trazada desde el ministerio de Jesús hasta pasar por los apóstoles.

Notó que la Iglesia a la que servía había establecido una confusión entre la Ley de Moisés y el evangelio, que perdió la visión clara de lo que era la salvación y que estaba desvinculada de la iglesia apostólica.

La actitud del papado.  El manejo no apropiado dentro de la cúpula católica de los planteamientos de Lutero fue lo que trajo como consecuencia la unificación de simpatizantes y, sobre todo, la concretización de las inquietudes que otros llamados reformadores ya venían manifestando en el pasado.

A esto se sumaron  las intrigas políticas de la época en Europa con el nacionalismo y el individualismo que llevó al análisis de los planteamientos religiosos dominantes.

El papado calificó la tesis como la obra de un  “borracho alemán” que al entrar en razón cambiaría de parecer.

En su informe, el profesor Silvestre Mazzolini denunció que había una abierta oposición a la autoridad papal, y declaró a Lutero como hereje y lo refutó mediante una tesis académica.

La crisis profundizó cuando la curia papal ordenó a Lutero viajar a Roma. Y, de no hacerlo espontáneamente, sería prendido por sus superiores.

Federico, el fundador de la Universidad de Wittemberg y el elector de Sajonia, decidió defenderlo. Las trascendencias políticas del hecho forzaron al Papa a bajar la guardia.

Pero en 1959, la cuestión volvió a la Universidad de Leipzig, donde Lutero ratificó sus planteamientos. Sus enemigos lo relacionaron con la actitud e ideas de Juan Hus.

Llegó el momento en que ya no era posible sostener la relación. Lutero se convenció de que su iglesia se había engañado y en lugar de considerar a  León X como cabeza de la grey, lo vio como un enemigo de Dios, una especie de “Anticristo”.

Dejó de escribir en latín para los teólogos y se dirigió a los príncipes y a los nobles de Alemania para que le ayudaran a salvaguardar a la Iglesia Alemana de la dominación del clero italiano.

Aparte de su cortejo a la nobleza cristiana alemana, pidió que se produjera la celebración de un concilio, pero sin la presencia del Papa, con el objetivo de  liberar a Alemania del "régimen diabólico de los romanos".

Su fama corrió como pólvora por doquier, recibiendo apoyo entre los caballeros nobles de los campos y de los artesanos de las ciudades.

Estrechó relaciones con los pensadores humanistas Melanchthon, Reuchlin y Erasmo.  La imprenta jugó un gran papel. Los estudiantes iban a sus cátedras para escucharle, mientras él profundizaba más sus planteamientos doctrinarios y denuncias de abusos papales.

En el enfrentamiento y deseo de detener al monje, el Papa quemó sus escritos y emitió en toda Alemania la bula condenatoria Exurge Domine, siendo esta bloqueada por el príncipe y la Universidad de Wittenberg.

El rompimiento fue tal, que Lutero y los estudiantes quemaron públicamente la bula en diciembre de 1520 en la entrada de la ciudad. La última alternativa del clero fue la excomulgación y la instigación política para que se le castigara.

En la dieta de Worms, convocada por Carlos V en 1521, explicó su decisión con las siguientes palabras: “No doy fe al Papa ni a los solos concilios…No puedo ni quiero retractarme de nada, pues no es seguro ni honesto actuar en contra de la conciencia… No puedo hacer otra cosa, ¡Que Dios me ayude!”.

Consecuencias.  Aparte de la Reforma Protestante, hoy celebrada el 30 de octubre de cada año, la actitud y pensamiento de Martín Lutero no sólo inauguró la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo, sino que tuvo serias implicaciones en el orden político-social de muchos países del mundo.

El derecho público moderno, la ciencia política, la educación o realismo pedagógico, el derecho natural y la teoría económica liberal, encuentran, en el Siglo XVII, su origen en las universidades protestantes.

El escritor español Ruben Gil dice que Lutero, quien murió en 1546, desencadenó una revolución que rayó en la libertad misma del hombre.

“Varias naciones de Europa hallaron en la Reforma el valor para rebelarse contra la infamante teocracia de Roma y fraguar las grandes revoluciones políticas que emergieron en la Edad Media”.

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