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4 Febrero 2012, 10:38 PM
“Diatriba de amor”
Edilí, ayer y hoy

La obra. Dirigida por Enrique Chao sigue hoy en la sala Ravelo a las 6:00 de la tarde

Escrito por: CARMEN HEREDIA DE GUERRERO

Cuando en 1995 Edilí  estrenó en el país el monólogo de Gabriel García Márquez,  “Diatriba de amor contra un hombre sentado”, decíamos en nuestra crítica que  “con esta actuación Edilí daba el paso al profesionalismo”.

Muchos años han pasado desde aquella primera vez, hoy la actriz  muestra  plena madurez en el escenario, con mayor introspección y dominio en la modulación y el gesto, que permite las transiciones.

 Edilí atrapa al público al que hace partícipe de las cavilaciones de Graciela, el personaje encarnado, logrando así el rompimiento de la cuarta pared.

García Márquez a través de la modalidad del monólogo presenta a una mujer que decide en el aniversario de sus 25 años de matrimonio, romper con todo lo que ha sido su vida matrimonial, en la que ha primado el desamor y la infidelidad.

Lo que debió ser una conversación recriminatoria entre ella y el marido presente en la escena y escudado tras un periódico, en un lateral del proscenio, se convierte más bien en un diálogo interiorizado, formulado “en lenguaje interior” entre el yo locutor –Graciela-  y el yo receptor –el marido-. Sin embargo, el locutor es el único que habla, pero siendo la presencia del receptor   imprescindible para dar significación a la enunciación del yo locutor, y tomando en cuenta  el valor del silencio psicológico de la palabra reprimida, del marido, el monólogo como tal es sólo a medias, ya que el silencio es también una respuesta. 

Otro elemento que rompe la estructura monologal es la presencia, aunque por un instante, de la “suegra”, personaje importante y clarificador. Lillyanna Díaz aparece distante, su voz inquisidora y firme, la elegancia del porte  y la elocuencia del gesto ejerce cierto magnetismo, una vez más se cumple las máxima de que no hay papeles pequeños cuando lo encarna un buen actor, en este caso una actriz.  La narrativa nos conecta con el pasado de Graciela personaje tragicómico, las escenas retrospectivas logran dinamizar el ritmo de la acción y oportunidad a la actriz para su  versatilidad. El texto pletórico de signos, frases ingeniosas e ironías cortantes que evocan el  “realismo mágico” característico de García Márquez, convierte la obra a través del discurso escénico, en una comedia dramática, pero el final hiperbólico inesperadamente melodramático acerca   la comedia a la tragedia.

La escenografía de Fidel López, apropiada, las luces de Lillyanna Díaz, también apropiadas, resaltan cada escena. La música en la que sobresale el solo nostálgico del saxo, es  otro elemento que aporta a la puesta en escena, dirigida con acierto por el experimentado director y actor dominicano Enrique Chao.

Zoom

El director

Enrique Chao

Debutó como director en  1984 en la sala Ravelo del Teatro Nacional con la obra “Tócamelo suave”, después de  una amplia trayectoria como actor desde  1981.

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Comentarios
1 comentario(s)
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Escrito por: claudiadelcaribe, 5 Feb 2012 5:46 AM
De: República Dominicana, España
Edily se ve muy bien.
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